River Plate, una de las instituciones deportivas más importantes de Argentina y del mundo, no solo tiene una rica historia de títulos y glorias, sino también un recorrido fascinante por los estadios que marcaron su desarrollo. Desde sus humildes comienzos en el Dársena Sur hasta el imponente Estadio Monumental, la historia de sus escenarios refleja el crecimiento del club y su consolidación como gigante del fútbol.
Dársena Sur y los primeros pasos en La Boca
El Club Atlético River Plate fue fundado en 1901 en el barrio porteño de La Boca, y su primer campo estuvo ubicado en la Dársena Sur. Era un terreno precario, improvisado y sin grandes comodidades, pero fue allí donde el equipo comenzó a dar sus primeros pasos en torneos locales. Este espacio, compartido con otros clubes y rodeado de casas humildes, simboliza el inicio de una trayectoria que más tarde sería legendaria.
Con el paso del tiempo y buscando mejores instalaciones, en 1906 River se mudó al barrio de Sarandí, en la zona sur del conurbano bonaerense. Este traslado permitió al club jugar en un lugar más adecuado para la creciente práctica del fútbol, aunque aún estaba lejos del nivel de infraestructura que alcanzaría décadas después.
El estadio en Palermo: un salto hacia la elite
En 1915, River Plate dio un paso importante al mudarse al barrio de Palermo, donde instaló su cancha en un terreno ubicado cerca de lo que hoy es el Planetario. Este estadio, aunque modesto, coincidió con un período clave en la historia del club: su ascenso a la Primera División en 1908 y la consolidación de su lugar entre los equipos más destacados de la época.
La ubicación en Palermo facilitó el acceso de nuevos simpatizantes y permitió al club comenzar a construir una base de hinchas que lo acompañaría en cada etapa. Sin embargo, el creciente prestigio del equipo exigía instalaciones más modernas y un campo propio que representara la ambición de “El Millonario”.
Alvear y Tagle: la primera cancha propia
En 1923, River inauguró su primer estadio considerado propio en la intersección de las calles Alvear y Tagle, en el barrio de Recoleta. Este escenario marcó un antes y un después en la historia del club, ya que era una instalación avanzada para su tiempo y se convirtió en la sede de importantes encuentros que fortalecieron la identidad riverplatense.
El estadio de Alvear y Tagle también fue testigo de la llegada de jugadores legendarios y de la primera gran época dorada del club. Durante más de una década, River utilizó este campo como su hogar, mientras construía su prestigio no solo a nivel nacional, sino también internacional.
El Monumental: la catedral del fútbol argentino
El sueño de un estadio más grande y moderno se hizo realidad el 25 de mayo de 1938, cuando se inauguró el Estadio Monumental, ubicado en el barrio de Núñez. Esta obra de gran envergadura, conocida oficialmente como Estadio Antonio Vespucio Liberti, se transformó rápidamente en uno de los templos del fútbol mundial.
Con capacidad inicial para más de 70.000 espectadores, el Monumental ha sido escenario de momentos históricos para el club y para el fútbol argentino. Allí, River ganó innumerables títulos y se convirtió en un emblema del deporte en Sudamérica. Además, el estadio fue elegido como sede para eventos internacionales, como la Copa del Mundo de 1978, donde Argentina se consagró campeón.
Reforma en Monumental
A lo largo de las décadas, el Monumental ha sufrido diversas remodelaciones para adaptarse a los tiempos. Desde la ampliación de su capacidad hasta la mejora en infraestructura y tecnología, el estadio ha mantenido su lugar como uno de los más importantes de América. En 2023, una nueva reforma lo convirtió en el estadio con mayor capacidad de Sudamérica, superando los 83.000 espectadores.
La historia de los estadios de River Plate es un reflejo de la evolución del club, desde su origen humilde en La Boca hasta su consagración como uno de los equipos más grandes del mundo. Cada uno de estos escenarios fue testigo de etapas importantes, pero el Monumental sigue siendo el corazón del club y el lugar donde los hinchas celebran los triunfos de “El Más Grande”.
River no solo construyó un legado deportivo, sino también arquitectónico, dejando una huella imborrable en el fútbol argentino y mundial.